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¿Traducir o Interpretar?

Publicado por Cosmo el 5/04/2017

¿Ah, la traducción no es lo mismo que la interpretación? No sabía.

Una frase que escuchamos muy seguido cuando hablamos con clientes. La mayoría de las personas no conocen la distinción entre los términos, ni tienen porque saberla, pero hay pronunciadas diferencias entre las disciplinas.
Quizás el elemento fundamental que distingue la práctica real de estos campos es el tiempo. La interpretación es ahora, ya. La traducción es dentro de un rato, unos días, unas semanas o hasta unos meses. Sobre esta base, nacen las diferencias.

El medio de comunicación.

La traducción es escrita. El traductor recibe un documento y debe entregar una versión en otro idioma dentro de un plazo determinado. Para hacer esto cuenta con el tiempo para deliberar, buscar términos en diccionarios y enciclopedias y hasta consultar con colegas virtualmente o en persona; todo esto obviamente mientras que cuente con el tiempo adecuado. Pero hasta en los trabajos de suma urgencia, tiene el tiempo para hacer una mínima investigación, indagando sobre el tema y los términos y jerga propios del campo. Esto significa que el resultado es un texto que fue escrito con estricta precisión. Cada palabra fue elegida para transmitir la denotación y connotación del original, y hasta en algunos casos (como en la traducción literaria) el traductor elige palabras considerando sus sonidos y el ritmo resultante.

Dado el imperativo temporal, la interpretación es oral. Aquí se produce una bifurcación fundamental en el objetivo de la práctica. El objetivo básico de la interpretación es transmitir ideas, por sobre la preservación de las palabras originales. La intención es que el público pueda comprender lo que el orador está diciendo. Esto incluye, al igual que la traducción, metáforas, comparaciones, humor, sarcasmo, etc. Pero, en este caso también debemos comunicar el tono de voz: calidez, enojo, tristeza, pasión y todo lo demás que se puede decir con inflexiones, pausas y otras herramientas. En segundos, el intérprete debe entender lo que está diciendo el orador, traspasar la idea al otro idioma y expresarla oralmente, a veces añadiendo contexto cultural si el concepto es ajeno al público. Cabe destacar que la interpretación de la que estamos hablando acá es la variante simultánea, existen otras que seguramente serán tema para otro momento. Sin embargo, la esencia de las diferencias entre estas disciplinas son válidas para otros tipos de interpretación.

El dominio del idioma y campo

Nuevamente aquí hay otra consecuencia de la variable temporal. Como el traductor tiene el tiempo para pensar, revisar y editar, el dominio mínimo necesario del idioma es menor. Además, es posible que el traductor solo traduzca en una dirección (por ejemplo, de portugués a español). El intérprete debe poder captar lo que está diciendo el orador (contemplando la jerga y el dialecto y acento) sin posibilidad real de constantemente consultar un diccionario. Esto significa que el vocabulario activo del intérprete debe ser muy amplio y debe tener la capacidad de inferir el significado de palabras y expresiones que desconoce. En la práctica real (especialmente en mercados como el argentino), el intérprete debe poder interpretar en ambas direcciones, esto implica tener una dominio de por lo menos dos idiomas.
Los profesionales de ambas disciplinas se especializan en diferentes campos. Pero nuevamente tenemos una diferencia. Comúnmente, un traductor puede especializarse y traducir en más áreas que el intérprete, por las mismas razones que gobiernan las otras distinciones. El intérprete ya tiene que conocer el vocabulario que va a ser utilizado durante el evento. Si bien puede estudiar anteriormente el tema específico a tratar durante la conferencia o reunión, ya debe contar con una buena y amplia base en ella. Por ejemplo, si el evento es una charla sobe el desarrollo de páginas web con Ruby on Rails, el intérprete va a necesitar tener conocimiento general (en ambos idiomas) sobre la metaprogramación, código abierto, licencias de código y contenido, sintaxis (de programación), tipos de lenguajes (estáticos, dinámicos, tipados, etc.), protocolos de internet, certificados SSL, plataformas de hosting y los muchos otros elementos aledaños al centro de la charla. Ahora, esto no significa que todos estos conceptos surjan durante la jornada, pero el intérprete no puede tener la seguridad real de que no se traten durante la ponencia o el tiempo de preguntas y respuestas.

Espero que con este breve contraste hayamos podido explicar las diferencias entre las dos prácticas, y aclarado las diferencias para los que trabajan en estas ramas.

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